Una mañana de compras y algo mas en la tienda.

Diana navegaba a través de la sección en línea de una tienda departamental. Encontró una sección en la que la gente podía hacer comentarios sobre productos que habían comprado. Había un comentario sobre una mujer que recién había comprado un artículo. Se llamaba Nahomi. Diana notó lo bonita que se veía esa mujer en su foto. Por mera curiosidad, entró a su perfil y vio que iba a ir a la gran rebaja de la tienda el Miércoles por la mañana. Era una rebaja mañanera, de 6 a 10 de la mañana. La tienda las hacía seguido, y Diana tenía muchos amigos que iban ahí a comprar algo antes de ir al trabajo y tal vez poder conocer a Nohemi en la tienda.
El Miércoles, Diana fijó su alarma muy temprano. Llegó temprano sin saber muy bien que era lo que hacía ahí: no pensaba comprar nada y francamente sólo había ido por la curiosidad de ver a Nahomi, pero eso no quería admitirlo.
Ya en la tienda, comenzó a caminar por las distintas secciones. Perfumería, ropa de marca, relojería, en ninguna había rastro de Nahomi. Sin embargo, aproximadamente treinta minutos después iba caminando por un pasillo vacío y allá estaba, del otro lado del pasillo estaba Nahomi, tan bella e incluso más que en su foto en línea.

Diana simplemente se recargó en el espejo del vestidor y dejó que Nahomi la complaciera.

Ambas cruzaron miradas. Diana bajo la suya rápidamente pero Nahomi no lo hizo. Diana volvió a alzar la vista y ella seguía ahí. Nahomi se acercó a Diana.
“Hola”, dijo Nahomi.

Diana estaba perpleja y no supo que decir.
“¿Buscas algo para tu esposo?” preguntó Nahomi.
“No, no tengo esposo” contestó Diana.
“¿Para tu novio, quizás?”
“No, no tengo novio. ¿Porqué preguntas?”
“Bueno, estás en la sección de hombres, así que pensé que buscabas algo así”. Dijo Nahomi, con una sonrisa que hizo que el sexo de Diana se empezara  a humedecer un poco.
“Por cierto, Soy Nahomi. Siento haberte visto antes. ¿Nos habíamos conocido?”.
“Soy Diana. Y no, no me parece, pero también te me haces conocida”, dijo Diana con una voz tímida.
Nahomi tomó la mano de Diana y le dijo: “Ven, quiero mostrarte algo”.
Confundida, Diana llegó junto con Nahomi a un vestidor vacío, apartado en una esquina de la tienda en donde no pasaba nadie.
“¿Porqué estamos aquí?” Preguntó Diana.
“Por esto” Dijo Nahomi, e inmediatamente le dio a Diana un húmedo beso en los labios.
Diana no se resistió. Ambas lenguas se cruzaron apasionadamente, y Nahomi no perdió el tiempo. Comenzó a mover sus manos hacia los senos de Diana, y comenzó a desabotonar su blusa. Pronto sacó un seno de su sostén, y apretó delicadamente sus pezones. Quitó sus labios de la boca de Diana y los puso en sus senos, lamiéndolos y masajeándolos.
Diana simplemente se recargó en el espejo del vestidor y dejó que Nahomi la complaciera. Sentía como su concha se empezó a humedecer. Nahomi, como sintiéndolo, puso su mano ahí. “Mmm, sin ropa interior. Así me gusta” dijo Nahomi antes de comenzar a meter su dedo medio en el sexo de Diana. Lo estaban disfrutando al máximo.
“Quiero más de ti, Diana” dijo Nahomi.
“Puedes tener todo lo que quieras” respondió Diana
“Veme en esta dirección en 15 minutos” dijo Nahomi con voz agitada, y escribió una dirección en un papel.

Sentía como su concha se empezó a humedecer. Nahomi, como sintiéndolo, puso su mano ahí.

A Diana no le importó que tuviera que trabajar. Estaba tan excitada que eso no importaba. Ambas mujeres salieron de la tienda por puertas opuestas, y en 10 minutos Diana ya estaba ahí, con Nahomi esperándola en el estacionamiento de un edificio.
Ambas entraron al edificio y subieron el elevador, hasta llegar al apartamento de Nahomi. “Tranquila, no te morderé” dijo Nahomi. “A menos que quieras que lo haga”. Ambas empezaron a reír.
Ya en el apartamento, comenzaron a besarse, esta vez más lento, y en menos de cinco minutos ya no tenían nada de ropa puesta. Se acostaron en la cama, y Diana sólo quería sentir los labios de Nahomi en todo su cuerpo.
Nahomi besó el cuello de Diana, luego sus senos y luego su ombligo. Anticipando lo que vendría, Diana puso sus piernas alrededor del cuello de Nahomi, y ella comenzó a masajear lentamente el clítoris de Diana con su lengua. Lo saboreaba y su sexo se humedecía cada vez más.
“Oh si. Eso me gusta” dijo Diana entre un orgasmo increíble. Nahomi comenzó a mover su lengua en círculos y Diana estaba aún más excitada, empujando la cabeza de Nahomi hacia ella para que no se detuviera.
Nahomi comenzó a lamer más rápido. Sabiendo que Diana estaba cerca del clímax, metió su lengua lo más que pudo, y los jugos de Diana embarraron toda su cara. Nahomi continuó lamiendo hasta que los orgasmos de Diana se tranquilizaron. Luego, siguió besando su hermoso cuerpo, desde su redondo y firme culito hasta llegar a sus labios de nuevo.

Nahomi continuó lamiendo hasta que los orgasmos de Diana se tranquilizaron.

Entre beso y beso, Nahomi comenzó a montar las piernas de Diana, mientras embarraba en ellas su clítoris. Diana podía sentir sobre su clítoris los fluidos abundantes de Nahomi, que ahora estaba en un orgasmo intenso mientras le acariciaba los pezones y la besaba.
En un momento, Nahomi apretó intensamente los senos de Diana, mientras gritaba “Oh si. Oh si!”. Ahora ella se estaba viniendo encima de Diana.

Una vez terminado, se acostó un rato junto a Diana. “Fue increíble” dijo. “Pero ahora tenemos que ir a trabajar”. Y así era. Diana se levantó, se limpió y se vistió nuevamente.
“Me encanta el sabor de tu clítoris” dijo Nahomi. “Te tendré en mi mente todo el día”.
“Yo no creo poder dejar de pensar en otra cosa tampoco” dijo Diana.
“Deberíamos hacerlo otra vez” comentó Nahomi.
“Me encantaría”
“Entonces nos vemos aquí otra vez a las 5. ¿Te parece?”
En lugar de decir que si, Diana simplemente volvió a besar a Nahomi, y finalizó con una lamida en sus bellos pezones.
“Tú toma el elevador. Yo me iré por las escaleras. Me siento energizada” dijo Nahomi.
Después de todo, haberse levantado temprano había sido una buena decisión. Fue la mejor mañana en la vida de Diana.

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